No son buenas las predicciones del clima para fin de año
- Villa Mitre Digital

- hace 19 horas
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Un modelo de predicción actualizado encendió nuevas alertas en la comunidad científica: aumentan las probabilidades de que se desarrolle un fenómeno de El Niño de intensidad inusual durante este año, con efectos potenciales a escala global.
El último informe del Centro Europeo de Predicciones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) señala una alta probabilidad de que se configure una versión intensificada de este patrón climático entre el verano y el otoño del hemisferio norte. La proyección refuerza estimaciones previas que ya anticipaban un evento extremo.
El fenómeno de El Niño se caracteriza por el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, lo que altera los patrones climáticos en distintas regiones del planeta. En los eventos más intensos —que ocurren, en promedio, cada 10 a 15 años—, ese calentamiento supera los 2 °C por encima de lo normal y genera respuestas atmosféricas más fuertes, persistentes y extendidas.
Según los modelos actuales, el evento podría alcanzar su punto máximo entre diciembre y enero. En ese escenario, distintas regiones experimentarían impactos diferenciados: desde olas de calor más intensas hasta cambios en los regímenes de lluvias y en la frecuencia de fenómenos extremos.
En términos regionales, se prevé que el oeste de los Estados Unidos, partes de África, Europa e India enfrenten temperaturas superiores a lo habitual durante el verano boreal. En contraste, zonas tropicales como el Caribe e Indonesia podrían atravesar sequías más severas, mientras que el Pacífico registraría una mayor actividad ciclónica y el Atlántico una disminución relativa.
“Existe un potencial real de que se produzca el fenómeno de El Niño más intenso en 140 años”, advirtió Paul Roundy, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad Estatal de Nueva York en Albany.
De confirmarse, el evento no sólo tendría consecuencias inmediatas sino también efectos prolongados. Las proyecciones indican que podría influir en el clima global al menos hasta 2027 y contribuir a nuevos récords de temperatura media del planeta.
El antecedente más cercano de un evento de gran magnitud se registró en 2015, cuando las temperaturas del Pacífico ecuatorial central superaron en 2,8 °C el promedio. El nuevo fenómeno podría igualar o incluso superar esa marca.







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