Tormentas: más de la mitad de los EE.UU. ante un "escenario catastrófico"
- Maximiliano Palou

- 23 ene
- 2 Min. de lectura

Estados Unidos se prepara para una de las tormentas invernales más extensas y severas de las últimas décadas: cerca de 200 millones de personas (la población total se estima en 350 millones), distribuidas en casi 30 estados, quedaron bajo alertas climáticas que se extienden sin interrupción desde el suroeste hasta la costa este.
Nieve intensa, lluvia helada, temperaturas polares y vientos peligrosos conforman un escenario que los organismos oficiales describieron como potencialmente catastrófico. El fenómeno avanza desde las Montañas Rocosas y las Grandes Llanuras hacia el Atlántico, con impacto directo en el transporte, el suministro eléctrico y la seguridad de millones de hogares.
Diversos estudios muestran que el calentamiento global altera los patrones atmosféricos y modifica la intensidad y frecuencia de los extremos climáticos. El deshielo en el Ártico y los cambios en la corriente en chorro pueden favorecer la irrupción de aire polar en latitudes más bajas. Estas alteraciones contribuyen a que episodios invernales severos ocurran en un contexto de temperaturas globales en ascenso.
La magnitud del evento previsto sorprende incluso a especialistas acostumbrados a monitorear temporales invernales. “El hecho de que tengamos aproximadamente 2.900 kilómetros ininterrumpidos de alertas climáticas desde Arizona hasta la costa este demuestra la magnitud de esta tormenta”, afirmó Matthew Cappucci, meteorólogo de MyRadar, a la televisión pública estadounidense PBS.
La combinación de sistemas atmosféricos en juego explica en parte su violencia, pero también abre una pregunta más profunda y persistente: cómo encaja una ola de frío tan extrema en un planeta que se calienta a un ritmo acelerado.
Palabra autorizada. Científicos explican que el invierno se está calentando más rápido que otras estaciones, aunque todavía pueden ocurrir episodios extremos de frío bajo ciertas condiciones
“La combinación de importantes acumulaciones de nieve y hielo con el frío extremo podría provocar cortes de electricidad y carreteras congeladas que se prolonguen más de lo habitual después de una típica tormenta invernal”, advirtieron desde el NWS.

Qué podrìa pasar. El impacto sobre la infraestructura aparece como una de las mayores preocupaciones. Las autoridades recuerdan aún el colapso de la red eléctrica de Texas en 2021, cuando una tormenta invernal dejó a millones de personas sin suministro durante días y provocó al menos 250 muertes. Ahora, con equipos de descongelación limitados en varios estados del sur y una demanda energética elevada por el uso de calefacción, el riesgo de interrupciones prolongadas vuelve a estar sobre la mesa.






Comentarios