Tras una muerte, salen a la luz las "propo fest"
- Maximiliano Palou

- 31 mar
- 1 Min. de lectura

La muerte de Alejandro Zalazar, un joven anestesiólogo del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, sacó a la luz un fenómeno inquietante: las llamadas “Propo fest” (fiesta del propofol), supuestas reuniones clandestinas en las que se habrían utilizado drogas hospitalarias con fines recreativos.
El caso comenzó a investigarse en febrero, cuando Salazar -exresidente del Hospital Rivadavia- fue encontrado muerto en su casa. La causa fue una sobredosis de propofol y fentanilo, anestésicos de uso exclusivo hospitalario. Junto a su cuerpo, la policía secuestró medicamentos y una bomba de infusión, lo que alertó a las autoridades sanitarias.
La investigación determinó que los fármacos que usó el fallecido provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires, donde se identificó a un anestesista y a una residente de tercer año como presuntos responsables del robo y distribución de las drogas. Ambos ya no trabajan en la institución, que inició un sumario interno y denunció los hechos ante la Justicia.
A partir de ese momento, comenzó a circular entre médicos y residentes el término “Propo fest”, usado para describir reuniones clandestinas donde se suministrarían propofol y fentanilo a conocidos con fines recreativos. Según testimonios y mensajes de WhatsApp, existirían dos modalidades:
El toxicólogo Francisco Dadic explicó que este tipo de sustancias actúan sobre áreas muy primitivas del cerebro, generando un consumo altamente peligroso incluso para quienes conocen su manejo. “La utilización sin un seguimiento médico estricto puede llevar a cuadros de altísima gravedad”, advirtió.







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